La Presidenta anunció la rebaja del impuesto que afecta a 1,5 millón de trabajadores. Fue luego de reiteradas demandas de los sindicatos. Pero, igualmente, la medida recibió críticas de parte de Moyano y la CGT, que la consideran insuficiente.

El Gobierno anunció ayer una suba del 20 por ciento en el piso del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias: antes pagaban el impuesto los solteros que ganaban $ 4015 y ahora los harán los que cobran $ 4818, mientras que para los casados con dos hijos los límites se modificaron de $ 5554 a $ 6662,80. La medida beneficia tanto a quienes trabajan en relación de dependencia como a los que lo hacen de manera autónoma. El anuncio fue revelado en conferencia de prensa por el ministro de Economía, Amado Boudou. Momentos antes, en una reunión en la Casa Rosada, la presidenta Cristina Kirchner le había adelantado los detalles de la medida a la cúpula de la CGT. Fue una charla tensa. Nunca había pasado algo así: el secretario general de la central obrera, Hugo Moyano, no esperó siquiera levantarse de la mesa del despacho presidencial para decirle a la mandataria consideraba a la medida “claramente insuficiente”.


Hasta bien entrada la noche, el Gobierno no había difundido los verdaderos alcances de esta baja impositiva. Durante todo el día fue imposible conseguir información sobre la cuestión: ni la AFIP, ni el ministerio de Economía difundieron los datos correspondientes. El gravamen alcanza a 1,5 millón de trabajadores.


Fue Boudou el que apenas dejó trascender, y de forma poco clara, que la baja del Impuesto a las Ganancias no sería retroactiva. Lo dijo hacia el final de la conferencia de prensa, cuando le preguntaron a partir de cuándo se empezará a aplicar el nuevo esquema: “Esta es una medida que como siempre se aplica de acá hacia delante y no tiene vuelta atrás, es para adelante”. El textual aparece en la versión taquigráfica oficial de la presentación del ministro, que también anunció que como consecuencia de esta medida el Estado dejará de percibir $ 3.184 millones.
El Gobierno había aplicado la anterior rebaja del Impuesto a las Ganancias, en el 2008, de forma retroactiva al inicio del ejercicio fiscal. Ahora no sería así y eso genera dudas sobre el verdadero impacto que la medida puede tener en los bolsillos de los asalariados. Flavia Melzi, del Consejo Profesional de Ciencias Económicas, le dijo a Clarín que “hay que ver qué quiso decir el ministro Boudou ya que este impuesto es de liquidación anual y cualquier suba del piso salarial impositivo tiene efectos sobre todo el año y es retroactivo a enero. Para que rija sólo una parte del año se requiere un cambio en la ley”.

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Fuente: Diario Clarín, edición impresa, por Nicolás Wiñazki

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